Caligrafía de Celestino Pérez Arróspide (1919-1980)
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Capítulo de libro o guión cinematográfico. 2007.
Amparo Pérez-Arróspide Gutiérrez~
Editor Poetry Life and Times ISSN 1752-3265
Published youtube.com 2007
Copyright Amparo Pérez Gutiérrez
Reverso de una foto anterior, parte de otro clip, de enero de 1972, en que aparece Celestino a su llegada al aeropuerto de Ezeiza, Buenos Aires, adonde salieron a recibirle "los niños --mis primos José Luis y Alberto--, Aurora, Servando y Jacinto". De todos ellos se hablara mas adelante. Celestino aprendió varios cursos de caligrafía, cuando se escribía con plumín y tintero; sabía hacer varias clases de letras (románica, gótica y muchas más). Había estudiado en la escuela municipal de Bilbao. Pero en el 36 (1936) estalló la guerra y en el 37 las tropas fascistas ocuparon Euzkal Herria. Sus historias están íntimamente entremezcladas, lo público y lo privado, de tal modo que los fantasmas seguirían con nosotros por muchos años más. Bien. El interes que esto pueda tener no se limita a los amantes de la caligrafia en castellano: se crece con cierto amor por la belleza, que se transmite a los hijos (a veces). A Oscar y a mi nos encanta dibujar. La necesidad de expresarse de mi padre, sin embargo, no se como se habia canalizado, porque les toco vivir tiempos crueles (autoritarios seria poco decir), que dieron como fruto las decadas de la guerra fria. La huida a Argentina debio de haber sido como un soplo de aire fresco, de buenos aires en muchos sentidos de las palabras. Alli conocieron la diversidad cultural y racial, por primera vez en sus vidas: italianos, turcos, vascos, gallegos, catalanes, armenios, alemanes, judios y otros tantisimos grupos etnicos, perseguidos generalmente, y que habian radicado en Suramerica en los cuarenta. Los paises de procedencia de los emigrantes evolucionaron de diferentes maneras. En Espana, se establecieron las bases de EEUU a cambio de financiaciones e inversiones al estilo del plan Marshall --periodo bien reflejado en la pelicula "Bienvenido, mister Marshall". Crecio la industria del turismo y con ella la inmobiliaria y de la construccion. La gente prosperaba, sobre todo si no sobraban los escrupulos o principios "socialistas". En esas varias decadas se creo una economia a la larga insostenible, con unos efectos desastrosos para el medio ambiente: empezo la ruina de los acuiferos y aguas subterraneas, la deforestacion creada por la urbanizacion sin ninguna nocion ecologica. Recuerdo haber traducido al ingles las primeras normas contra la contaminacion atmosferica implantadas en Espana: en la decada de 1980, cuando aun existia la moneda nacional "peseta", se imponian multas de 10.000 a 50,000 pesetas a las fabricas que contaminasen rios, una cantidad tan ridicula (incluso entonces) que ahora hace que nos sonrojemos. No había conciencia ecológica aplicada, aunque desde los 60 y 70 resonaban por Occidente las advertencias sobre la amenaza de la explosión demográfica, y sobre la contaminación atmosférica.
Recuerdo cómo se enternecía la voz de mi padre al hablar de la tía Felipa. Ahora sabemos que los niños y adolescentes que participan en una guerra llevan por siempre heridas espirituales que tal vez nunca cicatricen. Lo dice bien Robert D. Wilson, editor de SimplyHaiku y autor de Vietnam Ruminations y bellísimos haikus sobre la guerra de Vietnam, que vivió como soldado. Más aún te afectará lo vivido si eres sensible por naturaleza, dado a la contemplación, como Celestino, que años después en Buenos Aires acudía al monasterio de los Benedictinos sólo por escuchar el canto gregoriano de los monjes y conversar con otro vasco, el padre Benito. El padre Benito era un gran fotógrafo: nos quedan varias fotografías tomadas por él, en blanco y negro y color de aquella época feliz (primera mitad de los 1960). No hablaban euzkera, claro, porque a mi padre (como a tantos de su generación) se les prohibía hablar en el idioma materno fuera de su casa (no podían hacerlo en el colegio, por ejemplo). Según cuenta el hermano de Celestino, Fructuoso, en casa tampoco podían hablar en vasco, por lo que los padres nunca discutían, ya que la madre (Eleuteria) no se expresaba con soltura en castellano --lengua materna del padre, el burgalés Lucio.
