Aclaremos que mi tia Aurora aun no habia aparecido en el horizonte de Servando, ni tampoco los primos Alberto y Jose Luis, que alegraron el corazon de mi padre, Celes, cuando quedo solo, sin la familia inmediata, en Buenos Aires.

Aurora y Servando estan ligados, en mi recuerdo, a Mar del Plata y unas vastas dunas que existian en los veranos de la infancia. Contrajeron matrimonio, como no era infrecuente entonces, por poderes, estando el en Argentina y ella en Espana. Se habian conocido por fotografia, y eran medio parientes aunque no consanguineos, a traves del abuelo Lucio, el burgales. Un Fructuoso adolescente habia servido de carabina o escolta a los padres de Aurora, cuando ambos eran jovenes y cortejaban en Burgos. Pero esto me lo contaria Fructos después, muchos años después de haber conocido nosotros a Aurora, que llego a casa una mañana de primavera, con el asombro casi euforico de los viajeros transatlanticos. Viviamos entonces en un piso de la calle Soldado de la Independencia, aun en pie. Aurora era guapa, con el cabello rubio y los ojos verdiazulados que heredarian sus hijos. Y llego con un vestido de mangas cortas y estampado de flores, hablando con acento castellano, claro. Como tantos, tendria que aprender palabras nuevas para lo conocido y lo nuevo, y otros significados para palabras compartidas.
Cuando volvimos a encontrarnos fue en Mar del Plata, a unos pocos cientos de km. de la capital, Buenos Aires, y puerto del Atlántico. Actualmente es enorme, entonces también lo era, pero nosotros (mis padres, Aurora y Servando) habíamos alquilado una casita en las afueras, entre las dunas. No era naturaleza virgen, claro está, pero lo más aproximado a ella que puedo recordar, porque no había urbanizaciones. Estas casitas tenían luz y agua potable no sé cómo, cerca de un faro. Sin dejar que las brumas del recuerdo infantil empañen la realidad objetiva, aquellas dunas eran maravillosas, interminables, cálidas. Sin embargo, el salvajismo del Atlántico me libró para siempre de aprender a nadar braceando de frente.

(continuará...)
Capítulos publicados en las descripciones correspondientes.
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La cara B de Franco (8/10)
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La cara B de Franco(Telecinco)

Cementerio de Derio, con Robin y Fructuoso P. Arrospide
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Junto al sarcófago colectivo.
Hemos venido a visitar el lugar donde descansan las cenizas de mi padre y otros seres queridos.
Eleuteria Arróspide Oar y Lucio Pérez Rojo tuvieron cuatro hijos: Domingo, padre de mis primos Nieves, Jesús Antonio y Ascensión; Celestino, padre mío y de mi hermano fallecido Francisco Javier; Servando, padre de Alberto y José Manuel; y Fructuoso, padre de Rosa Maria y Anabel.

De hecho, el tío Fructuoso fue uno de los héroes desconocidos de la guerra civil en Euskadi. Le hirieron en la caída de Gernika, a los tres días del bombardeo, cuando entró el grueso de las tropas fascistas, y las compañías del ejército vasco debieron retirarse, en desorden. Cada cinco compañías componían un batallón: su compañía era la "Otxandiana", y el batallón, el "Oldargi". El uniforme que llevaba ese día, que quedó impregnado de sangre, se exhibe actualmente en el Museo de la Paz (Bakea) de Gernika. Fructuoso es acaso el único superviviente que puede contarlo con veracidad y exactitud. El caso es que la herida resultó especialmente difícil de curar porque no había hospitales para ellos, los que huían hacia Francia, y tuvo que viajar a pie toda la escarpada ruta hasta la frontera. Una vez allí, organizó y administró un campamento para los hijos de los perseguidos, los niños de la guerra que viajarían a la incierta seguridad del exilio. A sus 92 años, que tenía al hacerse este clip, demostraba una energía impresionante, tras una operación a corazón abierto. Fue el primero de los hermanos en viajar a Argentina, desde Francia (como refugiado político).
Su madre, Eleuteria, no sabía decir su nombre en castellano, que pronunciaba "Luteria". ¿Y qué significa? Eleuteria es adaptación fonética del sustantivo griego "eleutheria" y su significado corresponde con el de "libertad", como antónimo de esclavitud y sinónimo de independencia, ausencia de restricciones externas, rechazo del despotismo, etc.
Lo que no sabré nunca, sospecho, es si fue bautizada "Eleuteria" por seguir el santoral (muchos niños católicos recibían el nombre del Santo correspondiente al día de su nacimiento) o porque sus padres anhelaban la libertad y no podía, entonces, ponerse ese nombre, en castellano, a nadie.

(...........................)
(Continuará)

Capítulo de libro o guión cinematográfico. 2007.
Amparo Pérez-Arróspide Gutiérrez~
Editor Poetry Life and Times ISSN 1752-3265
Published youtube.com 2007
Copyright Amparo Pérez Gutiérrez

Desconozco el arbol de hojas tupidas. La estructura es horizontal, a ras del suelo (casi) y no vertical para evitar el desmoronamiento por las grietas que ensancha la humedad. Hay que recordar el clima. Somos los únicos visitantes, pero es muy temprano y domingo. Nos espera el taxista para llevarnos al aeropuerto cercano. Fructuoso recuerda y cuenta al taxista anécdotas sobre el pasado: cómo existían dos cementerios, uno para "los que sudaban" y otro para los que no. Bilbao nos ha parecido una ciudad de ciencia ficción, casi, por la belleza del Guggenheim y otras infraestructuras.

I

Transcurre el tiempo por mí y fuera de mí/
El tiempo o ese espacio en que voy disolviéndome/
Hacia la nada, la tabula rasa, u otra página/
Sin sueños o tal vez la eternidad//

Transcurre el tiempo, el agua que gotea,/
La luna por el cielo, la sangre por las venas./
Ulula el búho, compañero de fatigas./
Crecen los vientos, acompaña la saudade./

Cuando la nostalgia pesa como un capote húmedo/
Que no has querido ponerte, pero afuera nieva/
Un frío secular que arremete los huesos moribundos/
Y los del recién nacido: quién diría/

Que hace treinta décadas Swedenborg* poblaba de ángeles/
La Noche. La soledad aprieta, y el silencio donde nos zambullimos/
Resuena. Los espejos devuelven el cansancio.//

Transcurre el tiempo por mí hacia mi nada/
Hacia el acabamiento de la vida: se acabará/
El existir dentro de la especie. No sé/
De dónde me surgirá el alma por los huesos//

Para en el último minuto cruzar la frontera/
Del más allá, Qué mano buscará la mía en la oscuridad/
A quién responderá mi voz deshabitada/
De dónde me surgirá el alma por los huesos//

Si cada noche ensaya el devenir oscuro de la sangre/
A la tierra o de la mente al círculo infinito/
Moviéndose al son de otro transcurrir//.

Que no nos deje inánimes, vacíos de esperanza/
Y caridad ajena; sufrientes, incapaces de orar.//

¿Podré creer entonces en una vida perdurable?/
No en ésta que me vive y me transcurre/
Como un puente tan frágil: una escalera falsa/
Un tablón tendido sobre el abismo//

Infiernos más cercanos que sentir vergüenza/
Por ser humano ¿existen?/
¿A quién gritar que No en mi nombre?//

c. Amparo Perez Arróspide, 2007. De "Poemas sobre el Tiempo y la Eternidad".

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